La Amazonía no solo es un bastión de biodiversidad, sino también una oportunidad económica clave para América del Sur. La inversión en su conservación es fundamental, destacando el potencial de la región como motor de crecimiento económico. Durante la COP28, se anunció la movilización de $20 mil millones para financiar proyectos amazónicos, y en Perú, se destinaron más de $14 mil millones a la región. La bioeconomía amazónica podría aportar significativamente al PBI regional, con productos como el açaí y el cacao. Implementar este nuevo modelo económico requerirá una inversión estimada de más de $541 mil millones hasta 2050 (Mongabay, 2023).

En la COP30 del próximo año en Belém – Brasil, la Amazonía será crucial en la lucha contra el cambio climático. Es esencial que el sector privado responda con inversiones sostenibles, demostrando un compromiso real con la conservación de este ecosistema vital para la humanidad.

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